La garrapata bovina causa pérdidas millonarias en varias regiones ganaderas de Argentina. Un enfoque sanitario integral puede revertir este problema y aumentar la rentabilidad.
La garrapata bovina (Rhipicephalus microplus) sigue siendo una amenaza persistente para la ganadería en provincias como Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe, perjudicando la ganancia de peso de los animales y dificultando su comercialización. Además de transmitir enfermedades como la tristeza bovina, este parásito reduce la productividad y genera pérdidas económicas significativas a los productores.
Uno de los principales errores al enfrentar esta plaga es enfocarse solo en el tratamiento del animal. Como la mayoría de las garrapatas —aproximadamente el 95 %— se encuentran en el ambiente y no sobre el bovino, los tratamientos aislados sobre los animales suelen ser insuficientes.
Para controlar eficazmente la infestación, especialistas proponen un método estructurado que incluye un diagnóstico inicial, análisis de resistencia y un plan sanitario anual. El uso de tecnologías con acción sistémica que ingresan al torrente sanguíneo del animal ofrece mayor eficacia y un efecto residual más prolongado.
Además, aplicar un protocolo de manejo que comprende pesaje de los animales, dosificación precisa, aplicación adecuada y monitoreo continuo permite evaluar la efectividad del tratamiento y ajustar las acciones según los resultados. En zonas críticas, la inversión en sanidad puede ser altamente rentable al evitar mayores pérdidas.







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