Los especialistas del agro analizaron los niveles de producción estimados para el ciclo actual y cómo se distribuirá el grano entre el consumo interno y la exportación de aceite.
El panorama para los cultivos de verano comienza a definirse con datos concretos que traen optimismo al sector exportador de la oleaginosa por excelencia. En un extenso análisis de la campaña de girasol 2025/26, los técnicos explicaron cual es la oferta y el uso regional en Argentina para los próximos meses de recolección. Se estima que el rinde promedio por hectárea será superior al del ciclo pasado gracias a las lluvias oportunas registradas en el norte santafesino y parte del Chaco. La mayor parte de la producción tendrá como destino la industria aceitera local, que busca cubrir la creciente demanda internacional impulsada por la falta de stock en otros mercados globales. Por otro lado, se destacó que el uso de semillas de alta tecnología ha permitido mitigar los efectos de las plagas habituales en el sur de la provincia de Buenos Aires. La logística de transporte ya se prepara para el flujo constante de camiones hacia los puertos de exportación durante el pico de la cosecha en febrero. El informe también hace hincapié en la importancia de mantener la calidad del grano para sostener los precios internacionales competitivos. Los productores esperan que la estabilidad climática se mantenga hasta el fin del ciclo biológico para asegurar un saldo exportable récord que fortalezca las reservas nacionales.






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