Los informes climáticos muestran una distribución muy irregular de las lluvias, beneficiando a algunos cultivos de soja y maíz mientras que otras zonas productivas siguen en alerta.
El panorama para el sector agropecuario nacional muestra dos caras totalmente opuestas tras el paso de un frente de inestabilidad climática durante el último fin de semana. Se registró un alivio para un sector de la zona nucleo, específicamente en el sur de Santa Fe y este de Córdoba, donde las lluvias permitieron recuperar la humedad crítica de los suelos. Sin embargo, la otra cara de la moneda se vive en el norte bonaerense, que sigue esperando agua para evitar que se comprometa el rinde de la cosecha gruesa. Los ingenieros agrónomos advierten que los cultivos de soja de segunda están en una etapa biológica donde la falta de hidratación puede ser determinante para el resultado final. Esta disparidad hídrica obliga a los productores a realizar un monitoreo constante lote por lote para detectar signos de estrés térmico en las plantas. Mientras que en algunas localidades los pluviómetros marcaron más de 40 milímetros, a pocos kilómetros de distancia las nubes pasaron de largo sin dejar registro alguno. Se espera que durante la próxima semana se produzcan nuevas tormentas, aunque los meteorólogos no garantizan que la distribución sea equitativa en todo el territorio. La variabilidad climática sigue siendo el principal desafío para la estabilidad económica de las empresas rurales en este ciclo. Los productores del norte de la provincia de Buenos Aires han manifestado su preocupación, ya que los perfiles de suelo se encuentran casi totalmente agotados en algunas zonas.







Deja un comentario