Un informe climático detalló la preocupante tendencia de sequía que afecta al corazón productivo del país, complicando el rinde de la soja y el maíz en la presente campaña.
El sector agropecuario argentino enfrenta un desafío climático que parece haberse convertido en una constante preocupante para los productores. Se informó que se encuentra la zona nucleo bajo estres hidrico, una situación que compromete seriamente el desarrollo de los cultivos de verano en las provincias de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires. Lo más alarmante del reporte técnico es que en 8 de los ultimos 10 veranos tuvimos lluvias por debajo de lo normal, lo que demuestra un cambio estructural en el régimen de precipitaciones de la región. Esta escasez de agua ha provocado que las plantas no logren alcanzar su potencial máximo, obligando a los agricultores a replantear sus estrategias de siembra y fertilización. Las bolsas de cereales ya han comenzado a ajustar hacia abajo las estimaciones de cosecha total para este año debido al marchitamiento de muchos lotes. Los especialistas advierten que si no se producen tormentas importantes en las próximas dos semanas, las pérdidas podrían ser irreparables para la economía del interior. La falta de humedad en el suelo también afecta la logística de transporte y la planificación financiera de las cooperativas agrarias. El sector reclama medidas de asistencia ante lo que ya consideran una emergencia climática recurrente que afecta la entrada de divisas para el país. Los productores mantienen la mirada puesta en los radares meteorológicos, esperando un alivio que no termina de consolidarse.







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