El insecto vector Dalbulus maidis se intensifica en cultivos tardíos de maíz y obliga a reforzar el monitoreo sanitario.
El aumento de temperaturas y la extensión de los maíces tardíos favorecieron la expansión de la chicharrita, un vector que preocupa a técnicos y productores agropecuarios. Según los últimos informes de monitoreo regional, se observó un crecimiento general de la población en varias zonas productivas del país, aunque con distintas intensidades según la región.
Aunque los análisis de infectividad realizados en regiones como el NEA y el Centro Norte no detectaron todavía la presencia del patógeno Spiroplasma kunkelii, que el insecto transmite, los especialistas advierten que el riesgo persiste. Muchos lotes aún se encuentran en estadios vegetativos susceptibles, lo que podría traducirse en pérdidas si se colonizan tempranamente.
La Red Nacional de Monitoreo insiste en que el seguimiento con trampas cromáticas y observación directa es esencial para tomar decisiones a tiempo en maíces tardíos. La detección oportuna en fases iniciales resulta clave para preservar la eficacia de las estrategias de manejo sanitario implementadas, destacaron técnicos.
En el norte argentino, especialmente en el NOA y el NEA, se registró presencia constante del vector, mientras que en otras zonas como el Centro Sur el escenario fue más estable y con menor actividad del insecto. El panorama general combina una expansión poblacional esperable para la época con una baja infectividad detectada hasta ahora, lo que no implica que pueda descuidarse la vigilancia.







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