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Un informe técnico destaca que la implementación masiva de sistemas de riego permitiría sumar millones de toneladas a la producción total de los principales cultivos de exportación.

El campo argentino busca nuevas fronteras de productividad a través de la inversión en infraestructura hídrica para mitigar el impacto de las sequías recurrentes. Se destacó que el riego el potencial oculto para lograr 5 millones de toneladas extra en soja trigo y maiz de forma anual, si se lograra expandir la superficie bajo control hídrico tecnificado. Los especialistas en agronomía sostienen que la estabilidad que brinda el riego permite optimizar la fertilización y mejorar la densidad de siembra, factores que disparan los rendimientos por hectárea. Actualmente, solo un porcentaje mínimo del área sembrada en Argentina cuenta con suplemento de agua, lo que deja a la producción a merced exclusiva de las lluvias naturales. El estudio presentado detalla que la inversión en equipos de pivote central o goteo se amortiza en pocas campañas gracias al incremento sostenido de los rindes. Para alcanzar este objetivo, el sector reclama líneas de crédito a largo plazo y una política energética que facilite la operatividad de los equipos en el interior profundo. La posibilidad de sumar cinco millones de toneladas representaría un ingreso de divisas fundamental para la economía nacional y un impulso para las industrias locales de maquinaria agrícola. El riego no solo asegura la cosecha, sino que permite realizar doble cultivo en zonas donde hoy la falta de humedad invernal lo impide. Este «potencial oculto» es visto por los analistas como la gran palanca de crecimiento para el agro de la próxima década frente al cambio climático. La capacitación técnica de los productores será otro pilar fundamental para manejar con eficiencia este recurso cada vez más escaso y valioso.

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