Un avance científico de vanguardia permite la aplicación de partículas microscópicas para mejorar el rendimiento de los cultivos mediante una interacción directa con sus procesos biológicos.
La frontera tecnológica en el campo argentino se expande hacia dimensiones microscópicas con el objetivo de lograr una agricultura más inteligente y sustentable. Bajo la consigna del laboratorio al lote, se presentó un desarrollo de la mano de nanoparticulas capaces de interactuar con la fisiologia de las plantas, permitiendo una entrega de nutrientes y fitosanitarios de forma mucho más precisa y eficiente. Este sistema innovador permite que los principios activos ingresen directamente a las células vegetales, optimizando su aprovechamiento y reduciendo drásticamente la deriva y el impacto ambiental. Los investigadores locales destacan que esta tecnología permite a los cultivos enfrentar de mejor manera el estrés hídrico y térmico, factores críticos en las últimas campañas agrícolas. La nanotecnología aplicada al agro no solo mejora los rendimientos por hectárea, sino que también reduce los costos operativos al requerir menores dosis de insumos tradicionales. El proceso de integración de estas partículas en la cadena productiva está siendo evaluado en diversas regiones del país con resultados sumamente prometedores en soja, maíz y trigo. Las empresas de biotecnología nacionales están liderando estos desarrollos, posicionando a la Argentina como un referente global en el uso de ciencia aplicada al campo. La posibilidad de «hablarle» a la planta a nivel fisiológico abre un abanico de oportunidades para la mejora de la calidad de los granos y la sanidad vegetal. Se espera que en las próximas temporadas esta tecnología esté disponible de forma masiva para los productores que buscan dar un salto cualitativo en sus establecimientos. El desafío actual reside en la escala de producción de estas nanopartículas para que su costo sea accesible a todos los niveles de la producción rural.






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