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Especialistas en sanidad vegetal detectaron anomalías en los cultivos de nuez que podrían comprometer el volumen de la cosecha si no se toman medidas preventivas inmediatas.

El sector productor de frutos secos en la Patagonia norte se encuentra en una etapa de vigilancia estricta debido a la aparición de patologías silenciosas en los árboles frutales. Bajo la consigna de nogales en alerta, los técnicos advierten sobre senales invisibles que ponen en riesgo la produccion en Rio Negro, refiriéndose a cambios en la coloración de las hojas y la detención del crecimiento de los frutos que no son detectables a simple vista sin análisis de laboratorio. Estos síntomas podrían estar vinculados a un estrés hídrico acumulado o a la presencia de microorganismos que afectan la circulación de nutrientes en el tronco del nogal. La provincia de Río Negro es una de las principales exportadoras de nueces de alta calidad, y cualquier afectación en la sanidad de los montes impacta directamente en la balanza comercial regional. Los ingenieros agrónomos recomiendan realizar muestreos de suelo y foliares de forma urgente para identificar el origen del problema y aplicar los correctores necesarios antes de que el daño sea irreversible. El informe técnico destaca que las variaciones en las temperaturas nocturnas durante el último verano han favorecido el desarrollo de ciertas plagas que suelen pasar desapercibidas en las etapas iniciales. Se han organizado charlas informativas para los colonos del Valle Inferior, brindando herramientas de diagnóstico temprano para proteger la inversión realizada durante todo el año. La sustentabilidad del sector depende de una respuesta coordinada entre los organismos del Estado y los productores privados para garantizar la sanidad vegetal de los valles. Se espera que con la aplicación de los protocolos recomendados, el impacto en el rendimiento final sea mínimo y se pueda cumplir con los contratos de exportación pactados.

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