Un estudio relevó cultivares con buen rendimiento y adaptación a condiciones climáticas extremas, con el objetivo de aportar alternativas que permitan mejorar la estabilidad y la base forrajera en los sistemas ganaderos.
En regiones donde las condiciones climáticas presentan fuertes variaciones, la disponibilidad de forrajes estables resulta un factor importante para el sostenimiento de la producción ganadera.
En el oeste de Formosa, dentro del Chaco Semiárido, un equipo de investigación evaluó distintas alternativas forrajeras con el objetivo de fortalecer la base alimentaria de los sistemas ganaderos y reducir su vulnerabilidad frente a escenarios climáticos adversos.
La actividad ganadera en esa zona se desarrolla bajo temperaturas que pueden superar los 45 grados y precipitaciones cercanas a los 650 milímetros anuales. En ese contexto, los especialistas analizaron la incorporación de gramíneas megatérmicas como una estrategia para mejorar la disponibilidad de forraje y aportar mayor estabilidad al sistema productivo.






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