El Senado Nacional aprobó el nombramiento de la jueza Michelli en una votación que evidenció la división de criterios dentro del oficialismo. A pesar de que Milei había manifestado su rechazo hacia esta candidatura, los senadores respaldaron su designación judicial mediante una mayoría legislativa.
La sesión en la cámara alta dejó al descubierto fisuras internas en la coalición gobernante. Bullrich, figura prominente del Gobierno, decidió abstenerse de votar, adoptando una posición neutral frente al dilema que representaba este pliego. Esto contrasta con la oposición explícita que había formulado desde el Ejecutivo.
Milei había buscado bloquear la designación de Michelli, expresando su desaprobación con claridad. No obstante, esa intención no se materializó en una mayoría senatorial que acompañara el rechazo presidencial. Los votos se inclinaron hacia la aprobación, permitiendo que la magistrada avanzara en su proceso de confirmación.
Esta aprobación constituye un hecho político significativo para el análisis de las dinámicas de poder durante esta gestión. Muestra que el Ejecutivo, aún contando con representación legislativa importante, no posee control absoluto sobre decisiones vinculadas al Poder Judicial.
El resultado de la votación sugiere que en el Senado hay sectores que priorizan criterios diferentes a los que sostiene el Gobierno respecto de nombramientos judiciales. La confirmación de Michelli opera como indicador de estos límites que enfrenta la administración nacional en su gestión política institucional.
Imagen: Gabii Fernandez / Pexels – Con informacion de El Cronista






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