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Las inversiones se destinan a nuevas plantas de molienda de soja y girasol en San Lorenzo, Bahía Blanca y Timbúes, ampliando capacidad y modernizando infraestructura. Con mejoras en logística a través de la Hidrovía y el sistema ferroviario, Argentina podrá competir directamente con Brasil y EE.UU. en exportaciones de oleaginosas, fortaleciendo la sustentabilidad, los márgenes y la competitividad global de la industria aceitera.

La industria aceitera argentina atraviesa un nuevo ciclo de expansión impulsado por un escenario de mayor previsibilidad y por las reformas económicas que comenzó a implementar el Gobierno nacional. En los últimos meses se anunciaron inversiones cercanas a los US$1.000 millones destinadas a ampliar la capacidad de procesamiento de soja y girasol, una señal que el sector interpreta como una muestra de confianza en el potencial productivo del país y en el nuevo marco de reglas que busca consolidar la gestión de Javier Milei.

Entre los principales anuncios se destacan la inversión de US$500 millones de Molinos Agro para construir una nueva planta de molienda de soja en Timbúes, Santa Fe, y los US$400 millones que destinará Louis Dreyfus Company (LDC) para levantar una planta multiespecie en Bahía Blanca. A estos proyectos se suman las recientes ampliaciones realizadas por ambas compañías en sus complejos industriales para incorporar mayor capacidad de procesamiento de girasol y otras oleaginosas destinadas a la producción de biocombustibles.

La nueva planta de Molinos Agro permitirá incrementar en un 50% su capacidad de molienda, alcanzando unas 30.000 toneladas diarias, equivalentes a aproximadamente nueve millones de toneladas de soja por año.

Desde la compañía explicaron que la decisión de avanzar con esta inversión está directamente vinculada al cronograma de reducción gradual de los derechos de exportación anunciado por el Gobierno, que mejora las perspectivas de producción y abastecimiento de materia prima para la industria.

Durante los últimos años, las elevadas retenciones afectaron la competitividad del cultivo de soja frente al maíz y modificaron la estructura productiva del país. Mientras en la campaña 2014/15 Argentina alcanzó un récord de 61,4 millones de toneladas de soja sobre unas 20 millones de hectáreas sembradas, posteriormente la superficie destinada al cultivo comenzó a reducirse como consecuencia de una presión impositiva que alteró los márgenes de rentabilidad.

Con el esquema actual, la soja tributa un 24% en derechos de exportación frente al 8,5% del maíz, una diferencia considerablemente menor a la registrada durante los últimos años. Además, el cronograma oficial prevé nuevas reducciones hasta 2028, lo que permitiría seguir mejorando la competitividad del principal complejo exportador argentino y generar incentivos para ampliar nuevamente el área sembrada.

El potencial de crecimiento no solo pasa por incorporar más superficie, sino también por aumentar la productividad. Especialistas del sector sostienen que Argentina aún tiene un amplio margen para mejorar sus rindes mediante la incorporación de nuevas tecnologías, mejores programas de fertilización y un marco regulatorio que fortalezca la protección de la propiedad intelectual de las nuevas variedades genéticas.

Ese conjunto de factores podría permitir recuperar niveles de producción superiores a los 60 millones de toneladas anuales.

A este escenario se suman otros proyectos estratégicos impulsados por el Gobierno para mejorar la competitividad de las exportaciones, como la profundización de la Hidrovía Paraná-Paraguay y la recuperación del sistema ferroviario de cargas, dos obras consideradas fundamentales para reducir los costos logísticos y potenciar el desarrollo agroindustrial.

Las inversiones anunciadas representan una fuerte apuesta del sector privado por el futuro de la agroindustria argentina y consolidan una tendencia que comienza a extenderse a distintos eslabones de la economía. Para el Gobierno nacional, la combinación de menor presión impositiva, estabilidad macroeconómica, reglas más previsibles e incentivos a la inversión busca convertir nuevamente al agro en uno de los principales motores del crecimiento, la generación de empleo y el ingreso de divisas para el país.

Fuente: https://www.infocampo.com.ar/la-lluvia-de-inversiones-llego-a-la-industria-aceitera-las-bases-para-apuntalar-un-nuevo-boom-en-el-agro/

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